La industria automotriz de Argentina, Brasil y México atraviesa un momento de reconfiguración impulsado por la creciente competencia de los fabricantes chinos, los cambios en el comercio global y una fuerte dependencia de mercados externos. Aunque los tres países concentran la mayor producción de vehículos de América Latina, cada uno ha desarrollado un modelo industrial propio para sostener su competitividad en un escenario cada vez más complejo.
La Plata (Por InfoGEI).- En el primer semestre del año, Brasil lideró las ventas con más de 1,3 millones de unidades patentadas, seguido por México con 754.518 y Argentina con 294.181. Pero más allá del volumen, las diferencias sustanciales se observan en la estructura de cada industria. Argentina fabricó 204.658 vehículos y exportó el 62% de esa producción, mientras que el 70% de los vehículos cero kilómetro vendidos en el país fueron importados, lo que evidencia su necesidad de exportar para sostener la actividad de sus diez terminales automotrices.
Brasil, en cambio, produjo casi 1,3 millones de unidades y destinó solo el 15,6% a la exportación, lo que le permite abastecer casi todo su mercado interno con producción local. Sin embargo, el avance de China ya se siente: el gigante asiático desplazó a Argentina como principal origen de los vehículos importados por Brasil, un cambio que afecta directamente la participación regional.
México, por su parte, mantiene un perfil netamente exportador: produjo casi 2 millones de vehículos y envió al exterior el 84,6%, con Estados Unidos como destino de casi el 76% de sus ventas externas. Esta alta concentración geográfica —compartida en cierta medida por los tres países, ya que Argentina dirige el 65% de sus exportaciones a Brasil y Brasil el 56% al mercado argentino— expone al sector a los vaivenes de sus principales socios comerciales.
A esta vulnerabilidad se suman factores geopolíticos como la decisión de Estados Unidos de no renovar por 16 años el T-MEC, lo que podría alentar el traslado de plantas hacia territorio estadounidense, y el avance imparable de las automotrices chinas, que presiona a los fabricantes regionales y a las marcas tradicionales a redefinir sus estrategias en toda la región. El mapa automotor latinoamericano está en plena mutación, y cada país busca su ruta para no quedar fuera del camino. (InfoGEI)










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